Paisaje humano, Paisaje urbano, Curiosidades

lunes, 27 de abril de 2015

Perro con síndrome de Stendhal en la playa Salvaje de Sopelana

 
Hay que estar preparado para enfrentarse a la belleza de la playa Salvaje (Barinatxe), en Sopelana. Algunos, ante el atardecer, sufren el síndrome de Stendhal y se quedan pasmados mirando el horizonte, las gaviotas, las olas o una pequeña piedrecilla con forma de corazón roto. 
Eso mismo le pasó al perro que muestra la imagen. Durante varios minutos quedó petrificado observando los dientes de sierra del acantilado. Ni las olas que inundaban su cuerpo, ni las llamadas de su dueño consiguieron sacarle del ensimismamiento. Ninguno de los presentes logramos descubrir qué era lo que miraba con tanta atención. Quizá solo lo veía él. O puede que quedara embriagado por algún aroma desconocido y efímero que la brisa mezcló con el salitre, la arena húmeda y las violetas silvestres aferradas al acantilado. Vaya usted a saber


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