Guía trotamundos para extraterrestres con mochila. Fotografía insólita. Escenas callejeras. Rock balance. El jardín ingrávido.
Paisaje humano, Paisaje urbano, Curiosidades
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viernes, 12 de septiembre de 2014
El caso del tilo asesinadito
ALGUNOS de mis mejores amigos son árboles y creo que la amistad es correspondida con una fidelidad que no merezco. Sobre todo, si tenemos en cuenta que la mayor parte de los males que sufren, ya sean incendios, talas o maltratos, son provocados por la codicia, estupidez o insensibilidad humana. La paciencia de un árbol es infinita, especialmente con nosotros, que comparados con su longevidad somos tan efímeros como la mosca cachipolla, que nace por la mañana, se reproduce a mediodía y muere antes del ocaso. Somos una molestia pasajera y solo se inmiscuyen en casos extremos como el que voy a narrar.
Uno de los frondosos tilos que oxigenaban la Gran Vía bilbaina cuando todavía era una calle ruidosa y con fachadas mugrosas por la contaminación, comenzó a perder la hojas sin causa aparente. El ejemplar murió meses después y fue sustituido por otro joven y lozano. Al poco tiempo, el retoño mostró los mismos síntomas y se secó. Y lo mismo ocurrió con todos aquellos que replantaba el Ayuntamiento. Pasados unos cuantos años, el proceso se detuvo. Los que seguíamos la historia con la misma atención que los crímenes de la calle Morgue recordamos que coincidió con el fallecimiento del vecino del primero, a quién le cayó una gruesa rama de un ejemplar vecino del árbol asesinado, y cuyo piso permanecía todo el verano en la penumbra debido a la frondosidad de las copas. La conclusión es obvia: si vas a cabrear a un tilo, cómprate antes un casco.
lunes, 30 de junio de 2014
En el planeta Bilbao, bajo los adoquines no hay playa
Una muestra más de que los bilbainos estamos de paso en este planeta. Bajo los adoquines no está la playa sino la selva. Apenas un descuido y conquistará todo de nuevo.
miércoles, 18 de junio de 2014
Los tilos están en flor en el planeta Bilbao
Los tilos han florecido en las avenidas bilbainas. Es el momento de hacer un alto y disfrutar del aroma de su flor, de su frondosa sombra y del rumor de sus hojas cuando las agita la brisa. La Gran Vía, el parque de Doña Casilda, el de la Misericordia y otras muchas calles y plazas cuentan con hermosos ejemplares de este árbol tan amigo de los bilbainos y que tanto ha contribuido a templar su carácter. Busque una terraza bajo su copa y tómese una tila en su honor.
miércoles, 30 de abril de 2014
La primavera ha sembrado una vez más este año ¿Lo conseguirá?
Hace un año describí el esfuerzo de supervivencia de estas pequeñas plantas que crecieron entre el resquicio de las losas del jardín y que se secaron en cuanto el sol del verano las golpeó con fuerza. Hoy compruebo sorprendido que la naturaleza no se da por vencida y que en su desmedido afán por diseminar la vida en este planeta Bilbao lo va a intentar de nuevo. El eterno retorno de la primavera inicia un nuevo ciclo. Mientras hay vida hay esperanza.
viernes, 20 de septiembre de 2013
Con un poco de cielo se conforma
Atrapado en su jáula de hormigón es un superviviente nato que no se rinde nunca. Se aferra a un puñado de tierra y crece hacia ese triangulo de cielo que le señala como si fuera un elegido. Ni siquiera la lluvia es capaz de llegar hasta él. Si no fuera porque de vez en cuando alguien tiende la ropa húmeda en la ventana, moriría de sed y de soledad.
martes, 17 de septiembre de 2013
La selva acecha
Aunque vivamos ajenos a ella, la selva acecha. Le bastaría con dejarse caer por las ladera de Artxanda como un tsunami verde para engullir por completo este pequeño planeta Bilbao...
Actualización:
La antigua estación de tren de Deusto ya ha sido colonizada. Es la frontera en donde cada año la selva y la ciudad se disputan la hegemonía...
viernes, 16 de agosto de 2013
La valentía y el esfuerzo no siempre son recompensados
No siempre el esfuerzo, la valentía y la constancia se ven recompensadas. Estas plantitas nacieron en el intersticio de dos losas de pizarra. Apenas había sitio para que sus tallos engordaran. Durante unos cuantos días fueron creciendo orgullosas, contra todo pronóstico. Pero el verano, con su guadaña ardiente, las fulminó. Desaparecieron como esos actores secundarios que con un poco de suerte podrían haberse convertido en los héroes de la película. No es el caso. Al menos, durante unos días, provocaron mi admiración y me hicieron creer que todo es posible. Estaban equivocadas. Descansen en paz.
lunes, 8 de julio de 2013
El aroma de los tilos de Bilbao lo impregna todo
Los tilos de Bilbao están en flor y su aroma impregna calles y avenidas. La sombra de este árbol es profunda y fresca, como de espesura. Una sombra casi material que amortigua el ruido y oculta los edificios que nos rodean. Basta con cerrar los ojos para sumergirse en ella e imaginarse lejos, caminando descalzo por ese bosque que crece en nuestro interior y que apenas visitamos...
lunes, 1 de julio de 2013
Perseverancia ante la crisis
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